Peana o Columna de Carlos V

Peana o Columna de Carlos V

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Tras el enlace de Carlos V e Isabel de Portugal, en 1526 en los Reales Alcázares de Sevilla, la pareja inicia un viaje de Novios, visitando las ciudades de Córdoba, Úbeda y Jaén, para terminar en Granada, la Ciudad Nazarí donde se establecieron en la Alhambra. Los Conyugues quedaron rápidamente enamorados de la ciudad, Carlos regaló una flor a Isabel y como fue de su gusto, ordenó plantar las por toda la Alhambra, se trataba de unas flores persas (Claveles) poco conocidas por entonces, pero que pronto se convertirían en un símbolo peninsular. Decidieron edificar en Granada su palacio Real y establecer aquí su residencia. Encargaron al arquitecto Pedro Machuca y pronto comenzaron las obras, en 1527 aunque diversas circunstancias hicieron que se alargaran más de lo esperado. Son conocidos sus constantes paseos por la vega con su mujer, y aficionado a la caza iba con frecuencia al Soto de Roma (Chauchina y sus alrededores, Torre de Roma da nombre al lugar). Había sido desde época nazarí una gran reserva de caza propicia para este deporte y lugar de recreo de los reyes. Posteriormente mantenido así por los Reyes Católicos tras la conquista de Granada. Así se ve reflejado en las pinturas sobre cuero que se encuentran en la sala de los Reyes de la Alhambra, en las que aparecen escenas de caza con una excelenterepresentación de la Naturaleza, aves y animales silvestres en movimiento entre una profunda vegetación y arboleda, que según los expertos probablemente son del Soto de Roma. Carlos V dio orden de repoblarlo de faisanes, y se cuenta que .... Un día tras ir de cacería, el emperador se perdió y tuvo que pedir ayuda aun morisco.El cristiano nuevo, condujo a su soberano sin saber quién era, hasta las puertas de Granada. Anécdota inverosímil pero que a veces se invoca para dar una explicación de la actitud bastante favorable de este hacia los moriscos. Pues entre el reinado de los Reyes Católicos y el de Felipe II, la época de Carlos V parece marcada por el signo de una mayor serenidad y de un relativo dialogo. Los Planes de la pareja eran permanecer en la ciudad por mucho más tiempo, aunque el curso de los acontecimientos les hizo permanecer menos de lo deseado por ellos. Y quizá quiso el destino que quedara aquí un recuerdo suyo de estos tiempos. Pues en 1557 durante la construcción del Palacio de Carlos V, (Chauchina además de coto de caza, era una zona de paso a la Ciudad) y procedentes de la Cantera del Turro (ribera del rio Cacín), pasaban en carretas tiradas por bueyes y mulas, las columnas que iban a formar parte de su palacio, una de ellas sufrió un accidente y la columna cayó.( según el relato de la época que así lo explica).
¨Sobre el puente del arroyo Salado, junto a Santa Fe, una fuerte carreta tirada por bueyes y mulas transportaba una gran piedra de forma cilíndrica y casi tres toneladas de peso. Era el atardecer del verano de 1557, los arrieros tenían como meta llegar a la colina de la Alhambra y entregar su preciada mercancía a los entalladores de Luis Machuca para sustentar las galerías circulares del Palacio de Carlos V, encargado a su padre unos años antes por el rey Carlos I de España y V del Imperio Romano Germánico. Los arrieros habían partido desde una pequeña alquería llamada El Turro, situada sobre la ribera del río Cacín, el lugar donde una humilde formación de roca veteada por conglomerados de aluvión se había convertido en la cantera del emperador¨.
Durante una década extrajeron bloques de esa cantera convertida en cantera del Emperador, salieron 69 columnas. En un principio la consideraron una roca frágil no demasiado apta para convertirse en columna sustentadora. Pero hoy continúan en pie las 64 columnas que sustentan las dos plantas del Palacio de Carlos V. La mejor forma de comprender la visión de Luis Machuca es situarse junto a la humilde cantera de Carlos V formada por piedras sin valor ornamental alguno, pero que el destino convirtió en preciadas obras de arte. Tres más se encontraron hace unos años junto al Partal. Otra se utilizó en la puerta de Santa María de la Alhambra para sujetar la placa y cruz que desde 1560 recuerda a los Mártires Franciscanos. Y la que falta quedó abandonada aquí cuando la carreta que la portaba hasta la Alhambra en 1557 sufrió un accidente. Por ello decimos que quizás el destino lo quiso así. Fue recuperada y colocada delante de la iglesia Parroquial de Nuestro Señor de la Humildad, de Chauchina, donde también estuvo portando la Cruz, durante muchos años. En Planos y dibujos de Ensenada a mediados del siglo XVIII ya aparece reflejada así. Se convirtió en un icono de Chauchina, todos los visitantes de nuestro pueblo acababan haciéndose fotos junto a ella, y según una tradición antigua “todo aquel que se frotaba en ella, no se iba del lugar”. Tanto es así que personas que pasaban sus vacaciones en Chauchina y querían volver, corrían a frotarse en ella, señal de lo feliz que fue su estancia aquí y con la esperanza de volver algún día. Ha servido de inspiración a varios autores que publicaron diversas leyendas e historias inventadas sobre ella, otros incluso relacionándola con un Cadalso (estructura que se levantaba para actos solemnes en medio de una plaza o fines religiosos, o para lugar de castigo simbólico), pero su nombre indica que no fue así. La llamamos Peana. No se sabe bien de donde proviene el nombre, pero si pensamos en su definición literal nos puede indicar que es por el uso que se le dio “Base o apoyo para colocar encima una escultura u objeto, en especial una imagen religiosa”. (Dio nombre a algún restaurante y salón de celebraciones del pueblo). Hoy día se encuentra en el mismo lugar, (sin la cruz que portó durante tantos años), con una base de piedra que sustituye a la anterior y junto a un cartel indicando su procedencia. Quedó aquí como un recuerdo del cariño de Carlos V a nuestra tierra y convertida en símbolo de una idea renacentista de querer permanecer y resistir en el tiempo, algo que sí consiguió esta roca considerada frágil inicialmente. Todo esto nos hace pensar cuanto influyó el paso de Carlos V por nuestra tierra y que quizás no fue tan negativo como a veces parece. tomando como referencia las grandes demoliciones, cambios y añadidos que se ejecutaron en decenas de edificios más preocupados por transmitir los valores de la cristiandad que por el estudio y la salvaguarda arquitectónica. Al establecer la residencia de la corte en la Alhambra hacía pensar que sufriría dramáticos cambios para adaptarse a su nuevo uso, pero el hecho de que Carlos V no ocupara los espacios árabes hace pensar que estaba salvaguardando la última gran obra arquitectónica del islam, (según parece ocupó la zona de las caballerizas y otras zonas vacías) también supo valorar el coto de caza que fue nuestra zona desde la antigüedad. El Palacio de Carlos V, único en su estilo y la obra más destacada del renacimiento en España. Alberga dos importantes museos, el de la Alhambra y el de Bellas Artes. En el patio se lleva acabo el festival internacional de Música y Danza. Hoy día no se concibe la Alhambra sin él.